Pienso que en este momento
ta vez nadie en el universo piensa en mí,
que solo yo me pienso,
y si ahora muriese,
nadie, ni yo, me pensaría
.
Y aquí empieza el abismo,
como cuando me duermo.
Soy mi propio sostén y me lo quito.
Contribuyo a tapizar de ausencia todo.
Tal vez sea por esto
que pensar en un hombre
se parece a salvarlo.
Roberto Juarroz
Si, yo te pienso, para que negarlo. Te pienso, te vengo pensando obstinadamente y yo creo que si,lo hago un poco para salvarte, un poco para devolverte a escena y con eso devolverme a mi misma, como para creer que no fue tanto el daño, que no ostentas traspasar el espacio-tiempo que siempre fe tuyo para transfundir tu savia primera la, mecanicista la de trabajo fabril y desnudarte coronan dote sobre tablas como tecno-educación como si tus ensayos tras bambalinas me lo hubiesen anunciado. Solo te pido que comprendas que careces de sentido si no estoy a tu lado, que aquel investigador tenía razón y que enseñar es proponerle al otro una conversación sobre el mundo y en ese gesto-acto amoroso de educar proponernos casi como un guiño atrevido y cómplice que hacer con él. Que educar es amar tanto, pero tanto al mundo como para no permitir que se acabe , como decía Hannah Arendt y que enseñar no es una competencia técnica, sino una dignidad artística, también ahora parafraseando a ese gran investigador.
Nombrar aún sin nombres a los inconexos me provoca cierta vergüenza. ¿Sabes? Cómo si ellos también sufrieran de cierto infortunio que urge remediar. Como si ello no los habilitase o no los hubiese habilitado a ser dignos de existencia en la escuela y como si ahora fuese imperioso otorgársela. Quiero decirte que ellos están ahí junto a mi o lo que es mejor junto a nosotros y que nunca fue suficiente la presencia virtual o real para empezar un camino educativo, que solo no se define de esa manera , no solamente.
Que soy sujeto de alteridad y que tengo el derecho político de no creer que todo lo anterior a este momento se redujo a un mero juego de existencias o a un simple relato de ficción, de corte explicativo a propósito de los objetos, y no un relato de corte narrativo a propósito de los sujetos ni de los procesos porque entonces lo nulo de nuestra conversación que no fue tal se perpetua hoy o lo que es peor se hace evidente al resto de los otros y eso me vulnera. Claro que si así lo hubiese hecho, dejaría en evidencia que en esta tarea de educar me ha costado mucho descentrarme de mi, que anuncie emancipación y no lo logré y que me ha costado instalar tal conversación pues la reduje y me avergüenza decirlo a un simple monólogo donde el otro solo parece haberme escuchado. Pero te pido que no intentes confundirme y dejame decirte que no fue cierto, que construimos colectivo, que ofrecimos conversación, que dimos bondadosamente, no lo propio sino lo de otros, lo de todos para hacer nacer lo de nosotros, para conmovernos juntos porque educar no es solo un acto cognitivo, porque no propuse texto impreso sin proponerte que hacer con él, porque no lo haré ahora porque estoy aquí para evitar, para impedir que ciertos hombros se encojan, para ofrecerte otra cosa, para no abandonarte.
Y vuelvo a parafrasearte querido Skliar: ¿Qué quedaría o qué queda de lo educativo, si conversáramos solo sobre lo nuevo, o solo sobre el futuro pre-construido, o únicamente sobre nosotros mismos, de un modo mezquino y con nuestras poquísimas palabras? Y agrego: te pienso y te vuelvo a pensar educación, porque no se que quedaría de ti si solamente te tomara entre mis brazos para que lo pre y lo pos pandemia se vuelvan eterna condición como si este tiempo fuese para sostener desesperadamente aquel estado para llegar al otro en el medio de una pesada y espesa atmósfera que algunos, en un acto de rebeldía intentamos dibujar y entonces dar sentido con el fino y casi imperceptible grafo de la volatilidad del pensamiento.
Webgrafía:
https://www.youtube.com/watch?v=DgB5-M7A-IM
https://www.nodal.am/2017/12/analisis-educacion-tiempo-lenguaje-carlos-skliar/
No hay comentarios.:
Publicar un comentario